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Cupressocyparis leylandi. Ciprés de Leyland. Leylandi |
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El Cupressocyparis leylandii es un híbrido natural entre un ciprés, el Cupressus macrocarpa y un Chamaecyparis nootkatensis. Estes primeros ejemplares fueron cultivados por Mr Leyland en el siglo pasado pero no ha sido hasta estas últimas décadas cuando se han apreciado las excelentes cualidades de esta conífera. En nuestra web tenemos siempre disponibles plantas de diferentes alturas y durante todo el año puedes comprar nuestros leylandis ya que al estar en maceta no tienen dificultad para enraizar. Los envíos se realizan a toda España y a precios muy económicos. www.plantamus.es

En la foto una de nuestras parcelas dedicadas al cultivo de leylandi.
Sus hojas son de color verde intenso, perennes y el crecimiento muy rápido, en buenas condiciones, puede llegar a aumentar su altura en 1,5 metros en un año. Su porte es columnar y si no se poda alcanzará con los años más de 20 metros de altura.
Al ser muy vigoroso, no lo recomendamos para jardines pequeños ni para hacer setos de media altura (1.00- 1.50 metros), es una especie ideal para hacer pantallas cortavientos dejándolos sin podar, para por ejemplo, protejer una finca de los vientos del norte, y también para hacer setos altos, de más de 2 metros, perfectos para ocultar vistas indeseadas desde nuestra finca o permitir una mayor privacidad en la misma.
Sus mayores ventajas son su crecimiento rapidísimo, su resistencia a enfermedades, y su adaptabilidad a todo tipo de climas y suelos, incluso la cercanía del mar. Soporta muy bien las podas, aunque sean fuertes, y si se le hacen con frecuencia proporciona un seto muy tupido y de un color verde intenso muy bonito.
Es un "todo terreno" que aguanta fríos intensos, contaminación, zonas muy ventosas...
No recomendamos plantas muy grandes, de más de 1.50 metros, ya que a medida que van creciendo la adaptabilidad al terreno es más lenta y tardan más en enraizar. Plantas de 30 a 125 cm, son adecuadas para un rápido establecimiento del seto. Plantas más pequeñas estarán poco endurecidas con lo que suben las posibilidades de fallo si no se cuidan bien. Tampoco recomendamos plantas que vengan directamente de invernadero, son demasiado tiernas y susceptiles a las condiciones medioambientales.
Este es nuestro proceso productivo:
Durante el invierno y después de las primeras heladas realizamos las estaquillas de ramitas del año de más o menos unos 12 centímetros, la base de las mismas la tratamos (unos dos centímetros) con una fitohormona para mejorar el enraizamiento. A continuación las colocaremos en una bandeja con sustrato de enraizamiento situándolas en nuestro invernadero de propagación. Este invernadero dispone de sensores de temperatura y humedad que activan el sistema de riego por nebulización evitando que las ramitas se sequen mientras no salen las raices. Si las temperaturas son muy bajas le encendemos la calefacción que va situada debajo de las bandejas, con lo que calentamos solo la zona de enraizamiento y no, todo el aire del invernadero. El tanto por ciento de enraizamiento es variable de un año a otro dependiendo de muchos factores, entre ellos la climatología.
Pasados unos meses, cuando las raices ya ocupan buena parte del alveolo de la bandeja, transplantamos cada planta a una maceta más grande y la situamos en el exterior sin ningún tipo de protección. No se venden hasta que pasan unos meses endureciéndose y creciendo a pleno sol, lo que les proporciona la resistencia necesaria para el transporte y posterior plantación. No vendemos plantas más jóvenes ni plantas sin maceta ya que son menos resistentes.
Para conseguir un cierre bien tupido, se deben plantar a una distancia de 60 cm a 1.00 metro unas plantas de otras, las distancias menores consiguen que el seto "cierre" antes y un menor vigor en la edad adulta, por tener menos luz y alimento disponible para cada planta. Una mayor distancia permite una mayor crecimiento de cada una de las plantas con un mayor gasto en mantenimiento por aumentar la frecuencia de las podas.
Mejora mucho el crecimiento del primer año ,si en el hueco de plantación aplicamos un abono de lenta liberación. En nuestra web tenemos a la venta una fórmula especial para coníferas que en plantas pequeñas la dósis es de 30 gramos por planta y 50 gramos en las más grandes. Este abono granulado se debe mezclar con la tierra en el fondo del hueco de plantación y así proporcionará nutrientes para unos 12 meses. Al ser de lenta liberación, los nutrientes se liberan cuando la temperatura sube, por lo que están utilizables en el momento en que la planta los precisa.
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